¿Qué tanto piensas qué regalar a tus seres queridos esta navidad? Hay un regalo que supera a todos los demás y por el que no tendrás que gastar nada.
Todos contamos con un hermoso regalo que nos fue otorgado y que sólo está esperando a que queramos descubrirlo de manera consciente. La premisa, el punto de partida, la clave universal es que no hay regalo más grandioso en la vida que la vida misma.
Por lo tanto, el mejor regalo que puedes dar es vivirla al máximo: disfrutarla, compartirla. Así como cuando de pequeños nos regalaban un juguete y lo usábamos, lo disfrutábamos, lo desgastábamos… Una vida que no te atreves a vivir al máximo, aceptando cada raspón, termina por no representar el regalo grandioso que es.
El hábito que nos impide vivir
Existe un hábito muy común que prevalece en la mayoría de los seres humanos y que nos impide vivir la vida al máximo: la queja. Sin darnos cuenta hemos hecho de ella uno de los patrones más destructivos, aprendido en casa y en el entorno, que al final nos aleja de la plenitud y de vivir en armonía.
La mayoría de las veces no somos plenamente conscientes de que gozamos de comodidades y condiciones favorables: un hogar, salud, trabajo, alimentación. En medio de las bendiciones, encontramos cualquier pretexto para quejarnos.
Cambia la queja por agradecimiento
Te invito a realizar un intercambio contigo mismo: cambiar el hábito de quejarte por el de agradecer. Agradece que tienes tiempo de comprar regalos, que tienes amigos que te invitan a compartir su mesa, que tienes a tu familia. Hay personas que llevan años sin verla, y nosotros nos quejamos por convivir unos días al año.
Deja la flojera, los pretextos y la falta de generosidad. Date cuenta de que eres profundamente bendecido aun en condiciones que no sean tan favorables. El agradecimiento lleva consigo una magia que transforma todo y te lleva a vivir la vida al máximo, a experimentar la felicidad.
Ese regalo lo puedes abrir cuando lo decidas: aprende a hacer del agradecimiento un hábito.
