¿Qué es la Navidad para ti? ¿Has reflexionado en el significado de esta festividad más allá de las celebraciones, los regalos y la comida?
Antes de seguir leyendo, detente un momento a pensar en el significado que tiene para ti la Navidad: qué emociones y pensamientos te provocaba cuando eras niño y, ahora como adulto, qué ha cambiado, qué has descubierto.
Es maravilloso el espacio donde las familias se reúnen en torno a una mesa para desear bendiciones, amor y paz, para abrazarse y convivir. Sin duda, una época de celebración cultural, social y familiar. Sin embargo, iremos más allá, hacia la verdadera esencia que dio origen a la celebración mística de la navidad: el nacimiento de Jesús.
Una realidad que habita en nosotros
Lo que celebramos es el nacimiento de una realidad que habita en nosotros. En muchas filosofías espirituales, "El Cristo" es reconocido como la conciencia más elevada de comunión y unidad con todo, con el principio creador. La encarnación de la conciencia divina en los seres humanos es a lo que llamamos "Cristo": el verbo hecho carne.
Jesús nos pone en su enseñanza el camino de la verdad y la vida, la muestra de que somos hijos de Dios, exactamente iguales, y de que nosotros también podemos encarnar ese nivel de amor y de unidad: un estado de comunión sagrado al que todos tenemos derecho y capacidad de experimentar.
La segunda venida de Cristo
Cristo vino a enseñarnos el camino y nos habló también de su segunda venida: una que está esperando dentro de ti, esperando a que seas tú quien encarne la conciencia de amor, de perdón, de misericordia y de comunión. Él es el camino porque es el modelo que debemos seguir.
Regresar a esta conciencia es lo que nos hace falta para materializar el paraíso terrenal: que quienes habitamos este mundo nos comportemos como hijos de Dios, que seamos la luz del mundo. Te invito a no quedarte sólo con la celebración familiar y a atreverte a abrir este maravilloso regalo.
Que la conciencia de Dios nazca y florezca en ti día a día. Feliz Navidad.
